Tesis doctoral “The Heritage Machine: a Heritage Ethnography in Maragatería (Spain)” (Pablo Alonso González)

Turienzo (Maragatería, León)

Paisaje y paisanaje de Turienzo de los Caballeros (Maragatería, León) (Foto: Pablo Alonso González)

El pasado 7 de Junio Pablo Alonso González defendió su tesis doctoral en la Universidad de León, cuyas conclusiones pueden leerse aquí en español y en inglés. La investigación, desarrollada en el seno de nuestro equipo investigador, abarca una amplia variedad de temas, algunos de los cuales se mencionan aquí brevemente para después detenernos en las consecuencias que, según el autor, se derivan de ella para el mundo rural y la ampliación de la idea de una posible ciencia arqueológica y patrimonial “menor”.

En primer lugar, la investigación parte de un punto de vista interdisciplinar, incluyendo la realización de dos documentales, entrevistas, análisis antropológicos y estudios de cultura material. Una metodología interdisciplinar para recabar datos para realizar una “etnografía patrimonial” que persigue documentar procesos de patrimonialización entendidos como “ensamblajes complejos” de materiales, discursos, agentes sociales e institucionales y flujos de capital que interaccionan dinámicamente entre lo global y lo local.

En segundo lugar, se vinculan estos procesos con la filosofía de Gilles Deleuze, la teoría no-representacional, la teoría del actor-red (Actor Network Theory) y el post operaismo italiano, procurando entender en qué modos sus ideas pueden ayudarnos a pensar diferente la cuestión del patrimonio, alejados del constructivismo social y el esencialismo positivista.

Todo ello con el fin de mostrar, a patir de la experiencia en Maragatería, que las formas contemporáneas de gestión patrimoniales aplicadas en España por agentes privados e institucionales suelen ser fallidas por diversos motivos: llevan a la destrucción de las formas de vida rurales que sustentan la producción de patrimonio, no comprenden las formas en las que el patrimonio se construye, y fomentan formas de vida y de gobernabilidad neoliberales (e.g. planes de desarrollo rural, fondos LEADER, etc.) que enfatizan el individualismo y la ruptura de la inmanencia existente entre los seres humanos y su entorno sociocultural (en el que se incluye su patrimonio).

A día de hoy, esta multiplicidad de procesos en nuestra época post o supermoderna pueden englobarse bajo el concepto de la máquina patrimonial. La máquina patrimonial es un mecanismo de generación de valor añadido que se sustenta en la diferencia producida por la apropiación de representaciones culturales que, insertadas en el mercado global, se tornan imágenes aptas para el consumo. Distintos casos de estudio de la tesis analizan cómo esto se produce. Como ejemplo, podemos mencionar el caso de los maragatos.

Los maragatos eran un grupo de personas con una forma de vida peculiar cuya presencia en el área (o quizás sólo su denominación) se remonta al siglo XV. Estas familias habitaban una región pobre y periférica de una España aún no articulada ni como mercado ni como nación. Con la llegada de la Ilustración y la articulación del estado moderno se desgajan la realidad maragata de su representación cultural. Así, junto con pasiegos, agotes, gitanos o vaqueiros d’alzada pasan a formar parte de los “pueblos malditos”, considerados diferentes del resto de los ciudadanos españoles (todavía en proceso incipiente de construcción como tales), y por lo tanto de origen no-español – no-católico. Se les atribuyen así orígenes celtas, visigodos, árabes, cartagineses, egipcios, judíos y demás. Todo ello por su modo de existencia vinculado al comercio (asociado a lo pecaminoso, al protestantismo y, por lo tanto, a la escasa nobleza de sangre y no ser “cristianos viejos”) y su gran movilidad espacial.

Este proceso de construcción de una representación cultural se produce en paralelo a la obliteración de sus formas de vida por la articulación del mercado interno del estado moderno (cosntrucción de vías férreas, eliminación del mercadeo arriero, desamortizaciones y su transformación en propietarios de tierras o comerciantes sedentarizados, etc.). Las ciencias antropológicas profundizan la construcción de esa representación cultural, desde las biológicas (estudios de cráneos, sangre o ADN) a las folklóricas y socioculturales (especifidad y carácter diferencial de sus costumbres, fiestas o parentesco). Igualmente, el estado franquista aprovecha esa construcción folklórica para reificarla y desgajarla definitivamente de una sociedad rural fragmentada por las políticas estatales de fomento de la urbanización por parte de los gobiernos tecnócratas. Llegada la postmodernidad, la máquina patrimonial permite utilizar esa representación cultural desligada de una realidad concreta para generar diferencia y, con la diferencia valor. Este proceso se produce a nivel individual y colectivo: jóvenes emprendedores capturan el valor producido por la arquitectura maragata (la original y la inventada) en forma de rentas inmateriales, el proyecto LEADER justifica sus inversiones mediante el discurso patrimonial a la vez que fomenta formas de vida que lo destruyen, familias e individuos buscan segundas residencias en pueblos maragatos que devienen gentrificados, y un largo etcétera. La máquina patrimonial va así asociada a sociedades altamente individualizadas donde el conocimiento experto conecta directamente representaciones culturales con individuos que eligen conscientemente a qué pasado vincularse metafóricamente, apropiándose de la tradición y de los valores que produce en un mundo globalizado. La comunidad pasa igualmente a ser una comunidad imaginada como representación cultural, donde los individuos se vinculan metafóricamente y no metonímicamente, es decir, mediante la adscripción a símbolos y patrones de consumo cultural en lugar de interacciones sociales que tradicionalmente implicaban reciprocidad, cooperación, compartir, y pasar tiempo en común.

La representación cultural maragata provee además valores de diferencia superlativos (los precios de casas maragatas han descendido recientemente a entre 400.000 y 600.000 € pero llegaron a rondar el millón en el momento álgido de la burbuja inmobiliaria española) por su carácter diferencial y la potencia de su representación cultural construida durante la modernidad y aprovechada en la postmodernidad. Como  dice Herzfeld en Rhythm, Tempo, and Historical Time: Experiencing Temporality in the Neoliberal Age, la “’tradición’, hoy disponible en el mundo entero, habitualmente refuerza su legitimidad en la oscuridad de sus orígenes”. Y precisamente esa oscuridad ha sido enfatizada por la construcción cultural generada de lo maragato, hoy continuada por las pseudociencias y especialmente por la pseudoarqueología.

Si la modernidad necesitaba metanarrativas patrimoniales para legitimar narrativas históricas y mitos de orígen, construir estados, naciones y ciudadanos, la máquina patrimonial postmoderna deja esas metanarrativas fluir y ser gestionadas por entes técnicos (no-democráticos; no-políticos, como por ejemplo los proyectos LEADER) o en las manos de invidividuos y “emprendedores” para generar valora partir de la diferencia.

Por supuesto, esto genera desequilibrios en zonas rurales, donde se exacerba la tensión entre la creciente dificultad para vivir en ellas en sentido amplio (obliteración/homogenización de las formas de vida), y la creciente necesidad de subrayar su carácter tradicional, natural, rural y vernáculo (construcción de una representación cultural). Mientras más difícil y costoso se hace seguir realizando la matanza del cerdo, más se publicita y se construye una imagen o marca de calidad asociada a esta misma práctica como representación cultural. La máquina patrimonial medra en la diferencia y no en la identidad, o mejor aún, en la producción de identidades diferenciadas para el consumo (turístico, inmobiliario, cultural) y la generación de rentas variadas. El esencialismo imperante en la mayor parte de instituciones gestoras del patrimonio, del territorio, del espacio, de lo natural y de lo humano en nuestro país, impide una clarificación y discusión abierta de estas tensiones y problemas que imposibilitan el avance de un mundo rural alternativo, que no puede ser gestionado como un Sylicon Valley de jóvenes emprendedores. ¿Por qué no asumir que el patrimonio se construye y su conocimiento se genera de forma relacional como un bien común? ¿Cómo no ver que los valores intangibles emergen en redes relacionales de bienes comunes: una población educada, instituciones transparentes, conocimientos compartidos, vida en comunidad y similares? ¿Cómo seguir entendiendo el patrimonio como una esencia y como una externalidad económica cuando se convierte en un mecanismo interno de generación de valor? ¿Cómo olvidar que la construcción del patrimonio no se hace mediante declaraciones institucionales o la acumulación de conocimiento experto de un día para otro sino mediante la generación de ensamblajes patrimoniales y la promoción de un conocimiento difuso  entre la población? ¿Cuándo se publicará la tesis? La respuesta a todas estas preguntas me entretendrá a partir de ahora.

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2 respuestas a Tesis doctoral “The Heritage Machine: a Heritage Ethnography in Maragatería (Spain)” (Pablo Alonso González)

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