Documental “Maragatería: una cor(e)ografía”

El documental “Maragatería: una cor(e)ografía” es el complemento del primer largometraje documental de nuestro compañero Pablo Alonso GonzálezMatavenero: el pueblo Arco Iris”, estrenado en la SEMINCI 2012. El nuevo documental, de una duración de 90’, se estrenará en la SEMINCI 2013. Producto de 4 años de trabajo, el documental se rodó durante los veranos de 2009 y 2010, llegando a las 70 horas de metraje acumulado. El sustento conceptual del mismo es una investigación antropológica y etnográfica sobre la comarca de Maragatería realizada desde 2006 que culminó en la realización de una tesis doctoral defendida en junio de 2013 por el director de esta obra en la Universidad de León.

El documental parte sin embargo de la idea de mantener una separación clara entre el ámbito de la ciencia y el arte, sin que la obra se convierta en una ilustración de la narrativa científica, tal y como nos viene acostumbrando el paradigma dominante de documental en el mundo anglosajón. Así, el conocimiento científico se pone al servicio de la creación de nuevas sensaciones y discursos propios de la realización artística y específicamente del documental. Así, las 70 horas –dejando fuera con dolor muchos elementos de interés– se condensan en 90 minutos mediante un montaje no lineal y complejo, en el que las conexiones entre personajes, espacios y tiempos se producen de forma horizontal y sin jerarquización narrativa. Se evidencian aquí las influencias del cinema verité y del documental social latinoamericano, que rompen el distanciamiento entre sujeto (realizador) y objeto (personajes, espacios y tiempos representados) tan necesarios a la hora de crear una obra de arte o un discurso aparentemente objetivo y profesional. Así, los personajes interrogan a la cámara, salen del documental para evidenciar que hay alguien detrás y más allá. Se lleva al límite el doble juego de alejar y acercar al espectador a los personajes y los lugares. Igualmente, se elaboran dos narrativas paralelas en todo el documental: una propia de lo que Deleuze llamaba la imagen actual – imagen movimiento, en la que se busca la empatía entre el espectador y la narrativa documental al inmiscuirle en una red de relaciones causales donde se genera sentido en un progreso lineal aparentemente objetivo y desligado de la realidad, y la imagen virtual –imagen tiempo, en la que se problematiza la producción de la propia imagen y las relaciones entre realizador – personajes – tiempos –lugares, produciendo un plano en el que no prevalece la cronología linear y que aparece fuera del tiempo.

El director durante el rodaje

El director durante el rodaje.

Esta base conceptual se condensa en los dos conceptos que dan título al documental:

  • Coreografía: 4.f. Conjunto de pasos y figuras de un espectáculo de danza o baile.
  • Corografía: 1.f. p.us. Descripción de un país, de una región o de una provincia.

(Diccionario Real Academia Española)

Vemos entonces cómo el documental se sitúa entre estos dos planos a nivel conceptual y de contenido: una danza artística horizontal y no lineal y una descripción más o menos compleja de la comarca de Maragatería. Así, el documental busca radiografiar la comarca para explorar las distintas formas de vida de sus heterogéneos habitantes, desafiando las estructuras argumentales y narrativas tradicionales –ya que “como la filosofía, el cine es más una cuestión de geografías que de historias” (Deleuze)–. Lejos de dar una visión tradicional del territorio y sus costumbres, el documental pretende instalarse en las intersecciones y las relaciones entre los distintos grupos sociales que hoy habitan la comarca. Desde los paisanos locales, crecidos en un mundo preindustrial hoy en descomposición, a los hippies y ecorrurales que repueblan zonas abandonas, los distintos personajes que ocupan enclaves abandonados del Camino de Santiago para atender a los peregrinos, los habitantes urbanos que llegan al área en busca de un reencuentro con sus raíces y con la naturaleza, o los inmigrantes que llegaron a esta área pobre y periférica en busca de una mejor vida.

El documental es entonces una corografía, una descripción de un área y sus habitantes, con un marcado tinte antropológico; a la vez que una coreografía, una poética elaboración en la que interaccionan los distintos personajes que aparecen en él. La decadencia de unos pueblos en total declive demográfico y claramente envejecidos contrasta con las múltiples propuestas de vida que surgen de distintos grupos provenientes de otros lugares de España y del mundo. Así, las tradiciones y folklore maragato es asumido por inmigrantes extranjeros, mientras las formas de vida campesinas son vistas por muchos hippies noreuropeos como patrones de vida ideales, por su vinculación con la naturaleza, sus ritmos sosegados y su vinculación con el tiempo de las estaciones. Igualmente, peregrinos de todo el mundo se deleitan con la tranquilidad y belleza de los pueblos maragatos, muchos de ellos estableciéndose en el área e iniciando nuevos proyectos de vida en comunidad. También algunos de ellos vinculándose a los distintos misterios de Maragatería, como el descubrimiento en todo el área de petroglifos y símbolos prehistóricos. En contraste, los habitantes de Maragatería recuerdan el éxodo a Argentina, Suiza o Alemania que muchos vivieron en sus propias carnes, o en la de sus padres, y cómo el proceso se repite, siendo ahora sus nietos o hijos los que se ven obligados a partir. Para unos, las características ruinas producto de la despoblación son hitos exóticos y románticos propios de Maragatería, para otros, recuerdo de un pasado de pobreza del que hay que escapar mediante la emigración y la modernización. Las historias se entrelazan y se complejizan, viendo los mundos en expansión y en contracción de cada uno, y las diferentes trayectorias narrativas existentes en un espacio tan reducido como la Maragatería, con temporalidades y espacialidades muy amplias y variadas.

Toda esta complejidad muestra la simpleza e ignorancia de las políticas puestas en marcha por diferentes instancias de gobierno en los territorios, especialmente en áreas pobres, rurales y periféricas como Maragatería, tanto por el desconocimiento de estos territorios como por la escasa voluntad de conocerlos. El documental es, en este sentido, una forma de devolverle a la comunidad algo del conocimiento que se le ha extraído, y una forma de concientizar sobre su propia complejidad, heterogeneidad y variabilidad. Algo que resulta sorprendente en ocasiones incluso a sus propios habitantes, que suelen tener concepciones más ortodoxas y estáticas de su propia tierra. En este sentido, concebimos el documental como instrumento de difusión científica – quizás como último paso obligatorio del proceso de investigación- , pero también como herramienta de cambio, de concientización y de creación, que toma vida propia y entra en otros canales de distribución, visibilización y generación de subjetividades bien distintos a los del sentido común, las narrativas folklóricas tradicionales y los de la propia ciencia ortodoxa.

Trailer del documental “Maragatería: una cor(e)ografía”:

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2 respuestas a Documental “Maragatería: una cor(e)ografía”

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