L.linares: la cristianización medieval de un yacimiento de la Edad del Bronce.

Finalizada la campaña arqueológica de 2018 en el yacimiento de L.linares (Castañera, Miranda)

IMG_8574

Vista general de la excavación. En primer término se aprecia el horno del Bronce Final; tras él, en el centro de la cata, una de las terrazas, también construida en la Edad del Bronce. En el perfil Norte de excavación se conservan dos tumbas pertenecientes a la necrópolis medieval y en último término aparace la capilla del siglo XVII. 

Durante la primera quincena de agosto hemos finalizado la 5ª campaña de investigación arqueológica en L.linares (Castañera). Ha sido una campaña complicada, el mal tiempo nos acompañó desde el inicio, lo que impidió avanzar en el estudio del yacimiento como hubiésemos querido. Aún así, ha sido una laboriosa tarea que ha permitido profundizar considerablemente en la compresión del yacimiento, especialmente en los niveles más antiguos datados en la Edad del Bronce.

L.linares es un yacimiento excepcional en el contexto del Noroeste Peninsular, un lugar de reunión que ha mantenido su centralidad hasta la actualidad, remontándose sus inicios al Bronce inicial. La información diacrónica obtenida en el desarrollo de la excavación arqueológica, avala la importancia del lugar y abre numerosas líneas de investigación sobre estos lugares centrales, que si bien han sido bien tratados en otras historiografías, como la británica, apenas si han sido estudiados en la Península Ibérica, especialmente desde una perspectiva diacrónica. Huyendo de focalizar la atención en un momento histórico concreto,  hemos apostado por los estudios de larga duración, lo que nos permite comprender con mayor grado de complejidad la relación de los grupos humanos del valle del Pigüeña con el territorio, al menos desde el Neolítico Final.

La estructura semicircular que hemos identificado durante esta campaña, un horno cuyo momento de amortización data del Bronce Final, está asociada a una construcción de la que sólo hemos podido documentar una parte, ya que se extiende hacia la zona oeste, bajo el perfil de la cata. También se asocia a una zona de aterrazamiento localizada tras el edificio del horno, que parece identificarse con espacios no cubiertos relacionados con la deambulación por el entorno de la construcción. El espacio se completa con la existencia de otra terraza más monumentalizada para cuya construcción se aporta un gran relleno de piedra que permite la consolidación de un área homogenea en la que se ha documentado una amplia zona rubefactada.

Todo este escenario se complementa con la presencia de cinco cubetas rellenas de cenizas, localizadas fuera del espacio definido por estos aterrazamientos; esperamos obtener cualitativa información tras las analíticas de estos rellenos que realizaremos durante el invierno.

La abundante cerámica asociada a una zona concreta de la cata indica la existencia de un poblado cercano, del que posiblemente hemos localizado una zona de límite y que se extendería por buena parte de los prados circundantes.

Dada la excepcionalidad de las estructuras localizadas, aún resulta prematuro avanzar en la interpretación de su funcionalidad. Sin embargo sí podemos comenzar a plantear hipótesis sobre su similitud con otras construcciones datadas en la misma época y que se documentan en otras áreas europeas. Además, la potencia estratigráfica del yacimiento no está ni mucho menos finalizada: bajo los niveles de aterrazamiento, amortizados en el Bronce Final, se intuyen diversas estructuras a las que se asocia una datación del Bronce Antiguo lo que nos permiten defender la hipótesis de la larga ocupación del yacimiento durante este período.

La envergadura de las estructuras pertenecientes a la Edad del Bronce está indicando la existencia de un lugar central, estable, que contrasta con la imagen del poblamiento efímero que se defiende para está época y que, tras su abandono entorno a la décima centuria a.C, se convierte en un lugar de referencia para las comunidades del valle que han mantenido una relación identitaria a lo largo de milenios con el lugar, como evidencia su frecuentación desde época romana y su cristianización, al menos, desde el siglo X d.C. Este proceso se consolida en el siglo XVII con la construcción de la actual capilla dedicada a Nuestra Señora de L.linares.

orto_forno_corregida

                                                                          Vista cenital del horno 

Culminaremos esta campaña el próximo martes, 21 de agosto con una charla en Balmonte, edificio Sociocultural a las 19:00 horas. 

 

Presentacion_Linares18

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s